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Trastorno de Pánico

Sentimos el trastorno de pánico cuando nos inunda una sensación de terror o pavor exagerado, que nos produce síntomas físicos aterradores, e incluso, nos pueden hacer pensar que vamos a morir. Por lo general, cuando no comprendemos lo que nos sucede queremos ir al hospital porque pensamos que nos dará un infarto cardiaco, no podremos respirar o nos desmayaremos.

Un ataque de pánico es consecuencia directa de la ansiedad magnificada a su máxima expresión. Pueden iniciarse experimentando altos niveles de ansiedad o por algún evento traumatico que haya ocurrido en nuestras vidas.

Si en algún lugar o situación tenemos un ataque de pánico, luego nos da temor repetir la experiencia porque asumimos que nuevamente nos dará un ataque. Se convierte en un círculo vicioso de pánico y nos volvemos aprensivos, limitándonos a aquellas actividades que podemos realizar con tranquilidad.

Si esta condición no se trata a tiempo, puede resultar crónica, hasta desarrollarse en “Agorafobia” -teniendo miedo incluso a salir de nuestras casas- o sentir la necesitad de estar siempre acompañados por temor a que algo nos suceda sin tener quién nos ayude. Estas situaciones nos hacen creer que somos incapaces de aliviar nuestra condición de pánico, lo cual es inadecuado, ya que debemos superar lo que nos causa terror, sin ignorarlo u obviarlo.

La mejor manera de tratar un ataque de pánico es informarse adecuada y correctamente al respecto, entendiendo que los ataques de pánico no son letales; las personas no mueren por ellos; de hecho son necesarios para alertarnos sobre el peligro. Si fueran verdaderamente dañinos, la raza humana no hubiera sobrevivido la época cavernícola, donde debían sentir pánico, para correrse de un depredador.

Los ataques de pánico simplemente deben imaginarse como una enorme ola que se observa a lo lejos moviéndose hacia la costa, que al acercarse va perdiendo fuerza y llega serenamente a la costa.

Una vez desencadenado el pánico tratar de controlarlo es inútil porque acaparará toda nuestra atención y pensaremos únicamente en él. Debemos distraernos inmediatamente y pensar en otra cosa que no sea el TERROR que sentimos; sólo acéptalo y entiende que pasará.

Para enfrentar tu pánico desde este momento sigue los siguientes pasos:

  • Define tu ataque de pánico, escribe lo que te sucede durante uno.
  • Escribe que haces para evitarlos. ¿Dejas de ir a algunos lugares o evitas situaciones donde piensas que te puede ocurrir uno?
  • Nota cuando iniciaron por primera vez. ¿Qué estabas haciendo? ¿En algún momento de tu vida se apaciguaron? ¿Cuándo iniciaron nuevamente?
  • Comprende que si una situación te causa ansiedad, siempre puedes salir de ella si fuese realmente necesario. Muchas veces el pánico se desarrolla cuando nos sentimos “atrapados.” Estás pasando por una situación similar en estos momentos?.
  • Aprende técnicas de relajación.
  • Cuenta algo en tu ambiente mientras estas teniendo el ataque, por ejemplo los cuadros del piso. Esto te distraerá inmediatamente.
  • Nota que siempre sobrevives de un ataque, de esta manera cuando te vuelva a ocurrir nuevamente, podras decirte a ti mismo ¡Ahha! Solo es un ataque de pánico, ya pasará.

Estudiar tu condición te ayudara a comprenderla, parece irónico pero debemos agradecerle a nuestros ataques de pánico, y verlos como nuestros aliados, porque son un llamado a cambiar situaciones de nuestra vida, de las cuales nos sentimos inconforme. Esto nos hará crecer, y así obtenemos una vida mas feliz.

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